latinex

Artículos temáticos / Thematic articles

Página 45 de 100

El patrimonio cultural e inmaterial de las misiones de san Francisco Javier y santa Gertrudis en Baja California a través de sus fiestas.

42

cornisa-tematicos.jpg

 

INTRODUCCIÓN

E-morada.jpgl contacto entre dos mundos, entre dos culturas diferentes a partir de 1492 ha sido uno de los puntos más trabajados a nivel bibliográfico desde cualquier disciplina que centre sus intereses en el mundo hispanoamericano. Se han escrito páginas y páginas referentes al choque inicial y al contacto entre los españoles e indígenas americanos, y qué decir sobre el aspecto religioso y su trascendencia, más que evidente hasta el día de hoy. No obstante, aún quedan regiones en las que hay mucho que trabajar. Si ya es de sobra conocida la ocupación político-religiosa del centro del virreinato novohispano, del fenómeno de aculturación y sincretismo religioso y artístico que se dio, aún quedan espacios con lagunas y huecos que deben ser cubiertos. Y, en efecto, el caso del territorio bajacaliforniano es significativo.

 

    La religión católica se sirvió del arte como mecanismo de enseñanza en la fe a los indígenas. Esto no es exclusivo del territorio en el que centraremos este artículo, y mucho menos, de la Compañía de Jesús. Sin embargo, sí es cierto que aquí se dan unas circunstancias especiales que permiten el desarrollo de un patrimonio cultural y cultual sin precedentes en la Nueva España. La Compañía de Jesús consideró primordial el acercamiento y contacto directo con el indígena, amén de la labor educativa, en la que confluyen aspectos artísticos de lo más variopinto, desde la pintura y la escultura hasta el fomento de la música y la danza como herramientas dinamizadoras del culto católico. Es por ello que parece necesario resaltar la labor pedagógica llevada a cabo por los ignacianos.

 

 

EL ADOCTRINAMIENTO

 

 

La labor educativa y pedagógica que la Compañía de Jesús llevó a cabo en todos y cada uno de los territorios en los que se estableció ha sido ampliamente estudiada y trabajada desde las disciplinas humanistas y sociales (Frost 2005; Gonzalbo 1989). Desde su llegada al continente americano implantaron un sistema educativo bidireccional: criollos e indígenas, al construir numerosos colegios y seminarios patrocinados por los benefactores más poderosos.

    Los jesuitas desarrollaron su labor educativa en el Virreinato de Nueva España a través del principio del humanismo renacentista de educación mediante el ejemplo, es decir, la ratio studiorum, que fomenta ser lo más austeros, humildes y modestos posibles, evitar celebraciones en su honor y aceptar lo que les fuese asignado (Gonzalbo 2001, 12). Esta actitud se va a compaginar con una labor recaudatoria de bienes que la Compañía de Jesús tenía repartidos por todo el virreinato, gracias a las generosas donaciones de sus mecenas y a la exitosa inversión en haciendas (Río 1990 y 2003).

    En la antigua California, a diferencia de lo que había ocurrido en la parte continental, los jesuitas no se encontraron con una jerarquía social establecida a la perfección, con lo que la educación no se pudo centrar en las clases altas. Esto no quiere decir que no se diese un modelo pedagógico y educativo exclusivista. Nada más lejos de la realidad. Los ignacianos centraron sus esfuerzos en la educación de niños y niñas de corta edad, entre los 6 y los 12 años; cuando podían separarse de sus madres se quedaban en la cabecera misional durante periodos más prolongados, constituían la población permanente de la misión y era a quienes debían enseñar la moral y los principios del cristianismo, lo que conllevaba una alteración del contexto simbólico indígena (Olmos 2002, 19; Rodríguez 2004, 58). El modo de atracción de los lugareños a la misión se hizo a través de regalos y, sobre todo, de la comida.

Página 45 de 100
Comentarios