Editorial

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Unas palabras desde la editorial

Desde hace décadas, la huella que ha dejado la presencia de los seres humanos sobre la Madre Tierra es más que evidente, una huella que –lejos de ser sólo evidencia de ese paso por el mundo– ha sido señal de nuestra capacidad destructiva, al grado de poner en riesgo la supervivencia de la especie humana. La contaminación por la eliminación de deshechos hacia mares, ríos, mantos acuíferos; la contaminación ambiental, la pérdida acelerada de pulmones terrestres –bosques y selvas, principalmente– la enorme acumulación de basura y desechos tóxicos… la sobreexplotación de los recursos naturales en beneficio de unos cuantos, pero avalada por la inconciencia de la gran mayoría… La suma de cada una de nuestras acciones –individuales y colectivas– nos ha llevado a la explotación desmesurada de todo lo que esta tierra tan generosa le ha dado a la humanidad. La necesidad de consumo del ser humano parece infinita, pero los recursos a nuestro alcance, evidentemente, no lo son.

  Hemos llegado a un punto de inflexión del que se dice que ya no hay retorno. Sin embargo, y a pesar de la negativa de unos cuantos, poderosos sí, pero no mayoría, persiste la posibilidad de contribuir al cambio: “hacer lo que nos toca”, en lo individual y en lo colectivo, en lo personal y en lo profesional, para revertir el daño causado por nuestra forma de habitar y de explotar los recursos de esta tierra que nos cobija.  

  Es necesario ser conscientes de que cualquiera de nosotros tiene en sus manos la capacidad de revertir el daño... o de contribuir al desastre. Todas nuestras decisiones sobre el qué, cuánto y cómo consumir (no sólo con respecto a los bienes, 

 

sino también a los servicios) generan un impacto en el ambiente a corto, mediano y largo plazo.

  El presente número de didac, La educación para la sustentabilidad, está orientado a compartir experiencias, reflexiones, propuestas concretas y otras que se encuentran en el terreno de lo posible, para dar a conocer a sus lectores diferentes tipos de acciones e iniciativas, orientadas a revertir los efectos devastadores de nuestro actual estilo de vida. Se presentan opciones que van desde el análisis teórico que permite comprender la situación y las posibilidades de intervención en diferentes escenarios educativos, pasando por alternativas de tipo práctico que promueven cambios moderados y paulatinos, hasta aquellas que son una invitación a una transformación más profunda y radical. Los autores se unen al llamado inaplazable a realizar un cambio al interior de las instituciones de todos los niveles educativos; y desde diferentes escenarios y perspectivas, hacen evidente la necesidad de movilización de todos los actores educativos.

   La mira está puesta en las instituciones educativas, como espacios privilegiados de generación de cambios, mediante diferentes acciones y desde diversos frentes.  

  En particular, el cambio hacia la sustentabilidad demanda redefiniciones al interior de las instituciones mismas, de tal suerte que su estructura y su operación favorezcan –entre otras cosas– la implementación de procesos de consumo consciente y responsable, con miras a minimizar su impacto ambiental. Por otra parte, es necesario que las autoridades, los maestros, los alumnos y el personal administrativo y de servicios contribuyan desde sus 

 
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