Ensayos

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Gestualidad, teatralidad y cortesía: reglas y aprendizajes al interior del convento para pensar la corporalidad religiosa femenina

De ahí que uno de los propósitos de este texto sea el de analizar la forma en que los índices corporales fueron “puestos en escena” para descifrar el alma y dotar al cuerpo de cualidades espirituales. El texto parte de la premisa de que ingresar al convento y vivir en él implicó –entre otras cosas– aprender un uso particular del cuerpo.

  Palabras clave: cuerpo, corporalidad, gestualidad, religiosidad, conventos femeninos.

 Artículo recibido: 09-09-2014                                               Artículo aceptado: 19-11-2014


En el mundo hispánico del periodo moderno, cuerpo y alma permanecieron ambiguamente entrelazados. Se pensaba que, al igual que un verbo, el cuerpo era fiel reflejo de la expresión del alma y su lenguaje natural. Por ende, los movimientos de las pasiones que habitaban al hombre “interior” se manifestaban en la superficie del cuerpo; lugar donde afloraban numerosos índices y síntomas de la actividad del alma. Estos índices y síntomas que se manifestaban en el cuerpo fueron interpretados –según la época– como vicios o virtudes del alma. Desde este punto de vista se asumió que el ser humano se encontraba divido en dos: una parte visible y otra invisible. Este principio divisorio fue reflejo –a lo largo del tiempo– de la omnipresente preocupación dialéctica entre el interior y el exterior del hombre y el grado de correspondencia entre estos dos niveles. La obsesión por que los “movimientos del alma” se reflejaran de manera natural en los “movimientos del cuerpo”, fue retomada por la tradición cristiana proveniente de la tradición clásica, que hizo suya la inquietud de la correspondencia posible entre la “honestidad” exterior y su fiel reflejo: la “virtud” interior. De ese modo, el cristianismo del periodo moderno se encargó también de leer y descifrar el alma a través de los índices corporales, dotando al cuerpo de cualidades espirituales. Empero, la reversibilidad de esta relación –en el caso de que las malas pasiones y los humores del cuerpo no fueran bien contenidos, equilibrados y educados– constituía un peligro que se predicaba como siempre presente, una amenaza latente que caía constantemente sobre el ser humano y su alma.

130 / Genevieve Galán Tamés

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