Equidad de género: una deuda histórica • examen

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La Ibero y los asuntos de género

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Vivimos en un mundo en el que impera el cambio: cambios en las normas, en las formas de relacionarnos, de trabajar, de viajar, de sentir, de vivir, de ser, en los valores, etcétera, y si esto no se acepta, seguiremos presenciando y padeciendo luchas de poder entre quienes se resisten a esto y quienes lo defienden, como ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad.

 

  El feminismo ha sido y es uno de los mayores motores de los cambios y —como dice Amelia Valcárcel— “la única estrategia investigadora y discursiva capaz de dar razón de cómo y por qué se producen”. Y ¿por qué mencionar aquí al feminismo? ¿Será que ahora en la Ibero el Programa de Asuntos de Género (PAG), va a promover “esas ideas feministas de mujeres contra hombres”?1 La respuesta a ambas peguntas nos exige, retomar lo que se señala en un documento de 1995 emitido por la Compañía de Jesús y ahondar un poco en la historia del movimiento feminista,

 

que ha tenido un proceso, que no es de carácter único, sino que integra a una diversidad de feminismos.

   Con relación al documento de la Compañía de Jesús, encontramos que en la Congregación General XXXIV, existe el Decreto 142, sobre “Los jesuitas y la situación de la mujer en la Iglesia y en la sociedad”, y ente las razones que originaron este decreto se encuentran:

  • La preocupación de la Iglesia por la defensa de los derechos de la mujer, y la necesidad de afrontar generosamente la situación de la mujer en la Iglesia.
  • La urgencia de promover la justicia en muchas culturas y países del mundo, por lo que se refiere al respeto a la mujer, teniendo en cuenta la “feminización de la pobreza” y el “rostro femenino de la opresión"
  • La necesidad de conversión de actitudes menos respetuosas por parte de los varones, comenzando por los jesuitas, a quienes el decreto se dirige particularmente:
 
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