Equidad de género: una deuda histórica • examen

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Del trabajo en la casa a la doble jornada

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   En las últimas dos décadas se ha dado un importante progreso en México hacia el cierre de algunas desigualdades históricas entre hombres y mujeres: los años de escolaridad han aumentado de manera importante para la población joven de México y la brecha de género en escolaridad se ha cerrado. Incluso en la educación primaria las niñas están mostrando una mayor participación y mejores resultados (Parker y Pederzini, 2000). Entre 1970 y 2000 se acelera el ritmo de incorporación al mercado laboral de las mujeres casadas y con hijos (Pedrero, 2004). La probabilidad de que las mujeres mexicanas participen en el mercado laboral al menos una vez en su vida ha aumentado a casi 70%, y las razones por las que las mujeres se incorporan al mismo también se han modificado. A pesar de estos cambios, la división de las actividades que realizan hombres y mujeres al interior de los hogares no ha registrado modificaciones sustanciales.


    Desde mediados de los años noventa en nuestro país se han venido levantando encuestas que miden el uso del tiempo de los miembros del hogar en diferentes 

 

actividades tanto fuera como dentro del hogar. El uso del tiempo es un indicador imprescindible de la calidad de vida de las personas, de las desigualdades que existen en la sociedad y de las que se producen al interior de los hogares. A través de su medición se ha podido cuantificar la participación de los miembros del hogar en las distintas actividades domésticas y se han podido determinar los factores necesarios para la participación de hombres y mujeres en actividades que hasta hace poco se consideraban como propias del sexo opuesto. El análisis de sus resultados ha permitido constatar que las diferencias en las contribuciones de hombres y mujeres al trabajo doméstico, así como a las actividades de cuidado dentro del hogar, son drásticas. Un ejemplo de ello es que el 87% de las horas que se dedican a la preparación de alimentos, el 82% de las que se dedican al aseo de la vivienda y el 80% de las que se dedican al cuidado de niños, son horas aportadas por las mujeres del hogar. Aun cuando se considera únicamente a las mujeres ocupadas, las horas dedicadas al trabajo doméstico y a las actividades de cuidado siguen siendo predominantemente femeninas. A pesar de que en promedio las horas que dedican las mujeres ocupadas
al trabajo fuera del hogar representan más del 80% de

 
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