Equidad de género: una deuda histórica • examen

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Teología feminista de la liberación

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¿Por qué teología feminista?

La teología feminista es la reflexión acerca de Dios desde la hermenéutica, experiencia y perspectiva de las mujeres apoyadas con las herramientas de las categorías de género. Las grandes religiones monoteístas y la reflexión teológica de éstas han estado caracterizadas por ser patriarcales y jerárquico-kyriocéntricas, es por ello que, la reflexión teológica feminista se constituye en sus postulados como una teología políticocrítica al sistema jerárquico-patriarcal y kyriocéntrico vigente. Esta teología critica y pretende deconstruir la estructura del pensamiento, la forma de organizar el conocimiento, la estructura de organización del poder, la simbología de lo sagrado, y las prácticas religiosas generadas por la creencia en un Dios que ha sido presentado bajo la metáfora de Dios Padre, hombre y masculino.

  El problema del uso de las metáforas del lenguaje excluyente usado para referirse a Dios bajo la metáfora de Padre, con la consecuente exclusión que esto trae en sí mismo, ha generado relaciones de desigualdad y ejercicio del liderazgo al interior de las religiones y las iglesias. El uso de nuevas metáforas en el lenguaje teológico es, como afirma Sallie McFague, una “aventura heurística”, pues “una teología metafórica es, consiguientemente, desestabilizadora: puesto que ninguna forma de referirse a Dios es adecuada, y todas son impropias, las nuevas metáforas nos son necesariamente menos adecuadas o impropias que las antiguas. Todas están en la misma situación, y ninguna autoridad —ni el status bíblico, ni la longevidad litúrgica, ni el fiat eclesiástico— puede decretar que unas formas de lenguaje o unas imágenes se refieren literalmente a Dios, y otras no”.1 El uso del término teología, de acuerdo con las teólogas feministas, está dentro del uso del lenguaje patriarcal a través del cual se hace referencia a Dios bajo la metáfora de hombre, padre, y perteneciente al género masculino. “El lenguaje no es sólo un instrumento. Al igual que nuestro pasado, ejerce poder sobre nosotros, o bien nosotros sobre él”.2 El poder de nombrar a la divinidad bajo otras metáforas que no sean las del lenguaje únicamente masculino es un derecho que las mujeres teólogas están defendiendo y ganando. La razón de este derecho no es sólo cuestión de una sustitución de lenguajes, sino de reconocer que la realidad divina es integradora y no excluyente, tampoco es marginadora de la mujer, y que, por supuesto, esta realidad trasciende mucho más allá del lenguaje humano.

  Se hace referencia a teología feminista y no femenina porque femenino es una construcción desde el punto de vista de los hombres (patriarcal), y este término se refiere a las mujeres bajo el esquema de lo que ellos piensan acerca de lo que “debe ser una mujer”, mientras que cuando hago referencia a feminismo éste está comprendido como la teoría crítica que analiza el patriarcado “como una estructura política piramidal de dominación y subordinación, estratificada por género, raza, clase, taxonomías religiosas y culturales y otras formas históricas de dominación”.3

  Desde la perspectiva feminista, no se trata de hablar de “una teología de la mujer”, porque la mujer no es un tema más de la reflexión teológica, y el “otro” que debe ser estudiado como “objeto” de reflexión, sino que es ella, la 

 

mujer, el sujeto que reflexiona acerca de su fe. Una “teología de la mujer” excluiría a los hombres. El feminismo no excluye, sino que incluye a los hombres y los exhorta a un cambio de relaciones de equidad, y propone un nuevo orden social, político, económico y eclesial beneficioso para hombres y mujeres por igual. Actualmente se habla también de la mujer como locus y sujeto teológico.

Liberación

He de aclarar que no hay una única teología feminista, sino un abanico de teologías feministas. La teología feminista latinoamericana de la liberación se ha desarrollado en un largo proceso, y es necesario diferenciarla de las siguientes teologías: la teología feminista (americana, europea y occidental), la teología de la liberación (hombres teólogos), la teología feminista de la liberación (norte), la teología womanista (mujeres negras en Estados Unidos), la teología mujerista (mujeres latinas o hispanas en Estados Unidos), la teología feminista afroamerindia (mujeres indígenas y negras en América Latina), la teología feminista latinoamericana de la liberación (crítica de la Teología de la Liberación en América Latina), teología ecofeminista latinoamericana.

  Así como no toda la reflexión de las mujeres es feminista, tampoco toda la reflexión teológica en América Latina es liberadora. Existen “teologías” que pueden ser usadas como instrumento de control y de exclusión, no sólo de las mujeres, sino también de los pobres, de los pueblos indígenas, de los pueblos afroamerindios y de la naturaleza. Cuando en el presente artículo se hace referencia al término “liberación” se designa así a las formas múltiples, asociadas e interrelacionadas de opresión “que deriva de la herencia colonial ibero-portuguesa4 , el sistema machista patriarcal, y la actual estructura del machismo imperialista, arrastrándola en una dinámica de subordinación inhumana, sojuzgamiento racista, empobrecimiento creciente y exclusión sistemática por ser mujer”.5 De estas realidades que viven las mujeres latinoamericanas son las que la teología quiere liberar, no sólo a las mujeres, sino a todo ser que sea objeto de opresión, exclusión, dominio y explotación.

  La tarea de la teología feminista latinoamericana de la liberación es la de contribuir a la liberación integral y a la construcción de nuevas formas de relación igualitaria entre los seres humanos y con los demás seres con los que conviven. No sólo es un movimiento libertario de las mujeres, sino de todos los seres humanos que por razón de raza, sexo, estatus, o credo son excluidos.

  El feminismo del Tercer Mundo o de las diferencias no sólo se fija en la diferencia de género, sino también en las diferencias de raza, clase, etnia, cultura, sexualidad y religión. Sin embargo, al contrario que la teoría feminista postmoderna, no sólo señala la discursividad de tales diferencias, sino también su materialidad. Pone de relieve el error cometido por el feminismo eurocéntrico al considerar que la experiencia cultural y política de las mujeres blancas de clase media es representativa de la experiencia y situación de todas las mujeres. Como alternativa, insiste en que hay todo un abanico de estructuras multiplicativas de dominación que determinan de manera diferente la vida de las mujeres.6

 
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