Equidad de género: una deuda histórica • ensayo

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La reivindicación de las mujeres por la literatura

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¿De qué hablamos o a qué nos referimos cuando utilizamos el verbo “reivindicar”? Según el Diccionario de uso del español de María Moliner reivindicar es “reclamar o defender alguien cierto derecho del que ha sido o está amenazado de ser desposeído”. En este caso, como el título del artículo lo señala, se trata de reivindicar los derechos de los que han sido privadas, a lo largo de la historia, las mujeres, y lo siguen estando hasta el momento actual. Un solo ejemplo que me parece muy ilustrativo, bastará para respaldar tal afirmación. Virginia Woolf, en una carta enviada en el año de 1920 al crítico literario “Affable Hawk” como respuesta a la declaración de éste acerca de la incapacidad de las mujeres para escribir literatura o cualquier otra cosa, de su inferioridad frente a la superioridad intelectual de los hombres, y peor aún, de la imposibilidad de que exista para las mujeres un grado de educación y de libertad de acción que las haga superarse y pueda contribuir a ponerlas a la par de los hombres, le responde:

    “¿Cómo explica usted […] que el siglo XVII produjo más mujeres notables que el XVI, y el XVIII más que el XVII y el XIX más que los anteriores juntos? […] [Y tras hacer una larga lista comparativa de mujeres escritoras inglesas, continúa con enorme ironía] el aumento en cuanto a su capacidad intelectual no sólo me parece notable sino inmenso; su comparación con los hombres no me induce al suicidio: y creo que difícil exagerar los efectos de la educación y de la libertad”.1

    Como se puede leer, nada más y nada menos es Virginia Woolf la notable y reconocida escritora inglesa, quien responde a este mediocre crítico literario que además la inspira para configurar un personaje de su novela To the Lighthouse, quien afirma de continuo que las mujeres son

 

incapaces de escribir y pintar debido a la inferioridad artística e intelectual que las limita. Y tal parece que la situación no ha cambiado demasiado. Así como Woolf afirma que ha habido un gran número de mujeres escritoras en Inglaterra de los siglos XVI al XIX por situarse solamente en este periodo de la historia, hoy en día podemos ir mucho más atrás, al menos a la Edad Media con Hildegaard von Bingen, Beatriz de Nazareth, Mechtild von Magdeburg, Marguerite d’Oingt, Marguerite Porete, Cristina de Pisan quien se considera la primera escritora feminista y quien fue condenada a morir en la hoguera por su lucha en favor de la reivindicación de los derechos de las mujeres y sus capacidades tanto poéticas como artísticas en general. Siguiendo esta línea y ya en México resulta obvio referirse a Sor Juana Inés de la Cruz con aquellos versos de: “Hombres necios que acusáis a la mujer…”, entre otros, así como a monjas novohispanas que escribieron poesía y prosa y cuya obra no ha sido, en su mayoría, reconocida aunque sí parcialmente rescatada.

 
   Sin embargo, si tratamos de hablar sobre la “reivindicación” de las mujeres por la literatura, habremos de hacer un deslinde entre las escritoras que se reivindican como tales al crear sus obras literarias o si tal reivindicación se hace a partir de los personajes de creación, tanto femeninos como masculinos, que configuran en sus obras. 

    Al igual que Virginia Woolf, nosotros en México podemos hablar de escritoras decimonónicas que si bien sus obras en lo general no alcanzan el calificativo de “gran literatura”, sí son muy dignas de tomarse en cuenta y sobre todo como forjadoras de una genealogía de escritoras que reivindican a las mujeres en su capacidad de escribir y cuyos textos no se diferenciaban de los de algunos novelistas de su época.

 
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