La llama inextinguible • diálogo poético

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Dolores Castro: Pensar un poema

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Tengo 92 años, me dice azuzada por el asombro y la maravilla, y su mirada glauca, por haber visto la transparencia correr en agua de río, me sonríe. Ladea la cabeza para escucharme. El silencio se le ha vuelto extranjería no ajena y sólo habla de lo que reverbera en esa entraña de verbo, porque ahí donde la palabra es cerco, lo no dicho es horizonte y altozano de una vida tocada por la gravedad y la luz. Todo en ella es presencia, desmesura de estar: raíz, y eso es cuestión de difícil sabiduría. Reparo en sus manos nudosas que tiemblan por la demasía de su ser y que acarician la portada de un libro, gesto nimio que responde a un cuidadoso morar la escritura. Conversamos de lo nuestro, de lo que nos ha sido querido, del origen, de la patria, de Odiseo que se arrodilla ante las playas de Ítaca, de la poesía y su escalera al cielo, de las palabras vivas y su sonido de estrella; hacemos un recuento sobre el temblar de las hojas y su hilvanar las migajas del aire; entonces la voz se le quiebra en saeta y en cascada habla de Ayotzinapa: es que no pude escribir un poema, es que tanto no me cupo en el cuerpo, y azoradas comprendemos que debemos atrever una entrevista.

 

    

 

     

Me pareció un episodio tan violento, ya no de animales, sino de autómatas enloquecidos, ¡cómo es posible!, venían los muchachos, naturalmente gritando, un poco desordenados, venían a protestar por el 68 donde también murieron tantos…, y de pronto…, se sabe que los atacaron…, es muy probable que estén muertos, es casi seguro… 

    Recordé que de niña, para enseñarle a uno a obedecer, decían:“Es muy cierto y evidente y en San Bartolo pasó, que a un niño desobediente, la tierra se lo tragó”, esta frase resonó en mí y me llevó a escribir un poema sobre el no saber, porque imaginaba los gavilanes
como una mancha negra en vuelo horizontal que llegaban a ver los cadáveres, pero los primeros que no sabían dónde estaban eran los pájaros carroñeros, bajaban hasta donde se supone que estuvieron y lo primero que veían era el humo, luego pequeñas llamas, y después las
cenizas desapareciendo…

   Escribir un poema por no saber, escribir porque la poesía fundamentalmente trata de mostrar lo que otros no ven, o lo que uno mismo difícilmente puede concebir. Yo he estado tratando de ver cómo nos dicen que fue este episodio, han pasado más de seis meses, nadie sabe nada, y de pronto aparece en las noticias un hombre que dice “yo fui, yo los maté, yo solo”, y luego, se lo llevan preso, se supone,

 
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