Las Reformas del Papa jesuita • examen

Página de 52

 

 

22Laudato_si.png

 

23pedro_j_de_velasco.pngPedro J. de VeLasco r., S. J.

Licenciado en Filosofía por el Instituto Libre de Filosofía y Ciencias Sociales (ILFC) de Guadalajara, licenciado en Teología por el Colegio Máximo de Cristo Rey (ciudad de México), doctor en Teología por el Instituto Católico de París, y doctor en Ciencias de la Religión, con especialidad en Antropología, por la Universidad de París-Sorbona. Ha sido maestro y formador de escolares de la Compañía de Jesús. Entre otros libros, es autor de Danzar o morir: Religión y resistencia a la dominación en la cultura Tarahumara. Actualmente es académico del Departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

 

 

    Por otra parte, recoge la preocupación y el diagnóstico que diversos grupos humanos han hecho de la gravedad y urgencia del deterioro ecológico ya que “sobre muchas cuestiones concretas la Iglesia no tiene por qué proponer una palabra definitiva y entiende que debe escuchar y promover el debate honesto entre los científicos, respe- tando la diversidad de opiniones” (parágrafo 61). Y llama a un “nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta” (§14).

  Sin embargo, sus planteamientos aportan importantes novedades: La primera. Vertebra todo el planteamiento de la encíclica, es la correlación intrínseca entre injusticia social y destrucción ecológica y las causas de ambas. Para Francisco hay una íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta. “En él [en san Francisco] se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres” (§10). “Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo” (§23). “De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro” (§52).

 

    “Cuando se habla de ‘medio ambiente’ se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados” (§139). “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social” (§48). En una imagen muy cruda resume su diagnóstico del siguiente modo: “Estos problemas están íntimamente liga- dos a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura” (§22).

  La segunda. Amplía el concepto de ecología integrando otros aspectos —no considerados como problemas ambientales— del hábitat humano: “Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable” (§143). “Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos vi- suales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra

 
Página de 52
Comentarios