Carta del rector

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La corrupción, un gravísimo problema social

En 2003 se estableció la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, y los Estados Parte (incluido México) suscribieron un amplio documento, el primer instrumento jurídico global, en cuya exposición de motivos se enfatizaron los siguientes: “La gravedad de los problemas y de la amenazas que plantea la corrupción para la estabilidad y seguridad de las sociedades al socavar las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia y al comprometer el desarrollo sostenible y el imperio de la ley”; “los vínculos entre la corrupción y otras formas de delincuencia, en particular la delincuencia organizada y la delincuencia económica” y la importancia de “los principios de debida gestión de los asuntos y los bienes públicos, equidad, responsabilidad e igualdad ante la ley, así como la necesidad de salvaguardar la integridad y fomentar una cultura de rechazo de la corrupción”. Para la ONU, el concepto de “corrupción” es amplio, pero en síntesis incluye el soborno, el fraude y la apropiación indebida u otras formas de desviación de recursos por un funcionario público. Y no se limita a ello, pues también se configura en los casos de nepotismo, extorsión, tráfico de influencias, uso indebido de información privilegiada para fines personales y la compra y venta de las decisiones judiciales, entre varias otras prácticas. En México, todas estas formas están presentes de manera cotidiana, como fenómeno social, político y económico, en un ambiente de injusticia, corrupción e inequidad que caracterizan a nuestra vida pública desde mucho tiempo atrás. El presidente Enrique Peña Nieto ha afirmado en más de una ocasión que “el tema de la corrupción es un asunto de orden a veces cultural”. Este aspecto del tema merece también un análisis a profundidad. Ante las situaciones sociales, económicas y de inseguridad que vive nuestro país, es importante que la universidad, y muy particularmente la universidad jesuita, contribuya a una sociedad más equitativa, justa y democrática. Siendo la corrupción un gravísimo problema para nuestra sociedad, hemos invitado en este número de IBERO a destacados especialistas que a lo largo de mucho tiempo han venido examinando este flagelo y proponiendo posibles soluciones. Lo que no podemos hacer es mostrar inacción o indiferencia.

LA VERDAD NOS HARÁ LIBRE  

Mtro. David Fernández Dávalos, S. J. Rector

 
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