La corrupción como problema social • entrevista

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Poeta, novelista, ensayista y editor, Javier Sicilia nació en la ciudad de México en 1955. Su obra está estrechamente vinculada a la fe católica. Activista social, encabeza el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que inició en 2011, a raíz del asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega, de 24 años, y de otras personas, a manos del crimen organizado en el estado de Morelos. Autor, entre otros libros, de Oro, Trinidad, Vigilias, Tríptico del desierto, El bautista, El otro lado del sótano, Concepción Cabrera de Armida, la amante de Cristo y Vestigios, Sicilia renunció a seguir escribiendo poesía por considerar que la violenta realidad mexicana no es digna de la palabra poética que es la palabra sagrada por excelencia. Escribió, entonces, en su poema postrero (dedicado a la memoria de su hijo): “Ya no hay más que decir/ el mundo ya no es digno de la Palabra”. Ha sido director de las revistas Ixtux y Conspiratio, y es columnista del semanario Proceso y de La Jornada Semanal, suplemento del diario La Jornada. Por su obra literaria ha obtenido diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2009, y por su activismo   social, el Premio Voz de los Sin Voz, otorgado por Casa Anunciación en El Paso, Texas, y el Premio La Lucha Sigue, de El Congreso Norteamericano para América Latina en Nueva York. Actualmente impulsa una iniciativa para reformar la Ley General de Víctimas. Hace tres años, en junio de 2013, le pregunté, en una entrevista publicada en La Jornada Semanal: “¿Hacia dónde se dirige México con esta desdicha bárbara?”, y su respuesta fue: “Si no la detenemos, hacia la destrucción de la civilidad, de la cultura y de la democracia; hacia la destrucción de lo humano”. Dijo también que, en nuestro país, las víctimas del crimen organizado son asimismo y con frecuencia víctimas del Estado. Explicó: “Son víctimas de ambas partes. Hay víctimas del crimen organizado y víctimas de violaciones a los derechos humanos. Ambas víctimas sufren también, por parte del Estado, una revictimización porque no sólo no se las atiende, sino que a veces se les culpabiliza y, también, porque hay profundas redes entre el crimen y las policías, se les amenaza”. Hoy, para la revista IBERO, retomamos nuestra conversación ampliando el tema de un México corrupto en su sociedad y en sus instituciones, cuyos agravantes son la impunidad, la complicidad entre autoridades y delincuentes, y la injusticia que sufren una y otra vez las víctimas del delito.
 
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