La corrupción como problema social • examen

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51.pngTHOMAS LEGLER

Director de Investigación y ProfesorInvestigador del Departamento de Estudios Internacionales (DEI) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

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JAVIER URBANO

Coordinador de la Maestría en Estudios sobre Migración y profesor e investigador del DEI de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

 

 

    Las personas usualmente asumen que la corrupción es un problema de índole pública que involucra a funcionarios de gobierno, y que no necesariamente es algo arraigado a la vida y a la conducta cotidiana de los ciudadanos. Por ejemplo, Transparencia Internacional tiende a referirse al sector público cuando define la corrupción como el abuso de la autoridad encomendada para fines personales1 . Esta misma organización, en un reciente informe sobre este flagelo global, coloca a México con 35 puntos, en donde cero se corresponde con una muy alta corrupción y donde 100 supone muy bajos niveles de corrupción, lo cual ubica al país en igualdad con Filipinas, Armenia o Mali.

   El sesgo de la definición anterior puede reforzar la percepción de que la gente fuera de la esfera gubernamental es víctima y participante contra su voluntad. Si bien esto generalmente sucede, también podemos ser protagonistas en la construcción social de la corrupción. Es decir, puede reproducirse y adquirir sus propias características y patrones en escenarios tan variados como la convivencia familiar, comunitaria, y en espacios tan específicos como el universitario. Siendo la universidad el espacio que en teoría promueve valores y acompaña la formación ética y virtuosa del estudiante, frecuentemente se ve inmersa en procesos de tal forma complejos que también pueden producir prácticas no éticas y alejadas de la norma.

   Es posible percibir a las universidades ajenas al problema de la corrupción. Sin embargo, nosotros aseveramos que ellas pueden ser tanto parte del problema como de la solución, dependiendo cómo se posicionen frente a los microcimientos diarios de la corrupción. Aquí entendemos por microcimientos de la corrupción aquellas prácticas cotidianas que no parecen tener mayores consecuencias por sí mismas, pero que en conjunto pueden promover las condiciones favorables para la corrupción. No dejamos de lado la importancia de la corrupción en el sector público, pero nos gustaría enfocarnos en este aspecto del que casi nadie habla.

  Hay muchas maneras en que las universidades se muestran ajenas a la corrupción, y desde esa idea la intentan combatir. Por ejemplo, en México existe una larga tradición de protestas estudiantiles y de académicos contra los abusos de los gobiernos; es el caso reciente de la Universidad Veracruzana frente al gobierno del estado de Veracruz. También es común que expertos universitarios formen parte de redes de conocimiento que buscan

 

 
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