Literatura, filosofía y compromiso social • ensayo

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Los pasados 5 y 6 de abril tuvimos la fortuna de tener entre nosotros al renombrado escritor John Maxwell Coetzee, a quien nuestras autoridades universitarias le concedieron el Doctorado Honoris Causa, dadas sus contribuciones al pensamiento crítico de los fenómenos contemporáneos

de violencia, racismo, segregación e injusticia presentes en su obra literaria. También impartió una extraordinaria conferencia titulada “Sobre la censura”, en donde meditó sobre los peligros y alcances del aparato estatal y mediático de ese “ojo detrás de la espalda del escritor” que es el censor, y los abusos y repercusiones que esa voz de la crítica tuvieron en su primera producción de novelas en Sudáfrica, en el período en donde rigió el Apartheid y después de él.

El tiempo de convivencia con él en los días que estuvo en la Ibero, confirmó lo que yo ya sabía al leer su obra y una serie casi inmanejable de artículos y entrevistas: detrás de su adusta presencia, más allá de su fama como premio Nobel de Literatura, estaba el pensador humano y generoso, siempre presto a hacer comentarios sobre las preocupaciones sociales de Latinoamérica y con un sentido del humor irónico sobre la situación de ventaja para unos cuantos y de desventaja para la mayoría de nuestras poblaciones depauperadas.

En una larga conversación que tuvimos algunos académicos del Departamento de Filosofía con él, nos comentó que su interés por venir a México se

 

encontraba en reflexionar acerca de estas grandes diferencias sociales que nos caracterizan, y que él encontraba, en algunos aspectos, muy semejantes a las que vivió en Sudáfrica. Nos dijo que estaba consciente del enorme aparato político que en más de una ocasión se une con el aparato policíaco y militar en Latinoamérica, y que en comparación con la situación extrema de persecución que se vivió en Sudáfrica en los años del Apartheid, sólo encontraba diferencias de matiz. Esta opinión, por supuesto, levantó una polémica muy rica sobre nuestras condiciones económicas y sociales y las posibles formas de darles salida, de encontrarles alguna solución.

En la literatura del escritor sudafricano se encuentran estos motivos de reflexión una y otra vez. Por la enorme cercanía del tono crítico de su obra con nuestro ideario como universidad jesuita, y con el interés que tenemos en el Departamento de Filosofía en particular sobre la reflexión filosófica y sus alcances sociales y políticos, establecí contacto con él hace más de un año. En los innumerables correos electrónicos, en los que fuimos afinando la idea de su visita a nuestra universidad, eran constantes las referencias a sus novelas cargadas de motivaciones críticas.

Hablamos de La Edad de Hierro, narración en la que plantea una crítica a la guerra en su país natal, en donde los niños son utilizados como pequeños soldados y se les condena a morir por ideales abstractos. También hablamos de Foey de El Maestro de Petersburgo, en donde retoma las figuras literarias de Daniel Defoe y de Dostoievski para convertirlos en personajes de tramas de alto

 

83.pngPABLO LAZO BRIONES

Doctor en filosofía por la Universidad de Deusto, Bilbao, España. Es autor varios libros, entre los que se cuentan Interpretación y acción. El sentido hermenéutico del pensamiento ético-político de Charles Taylor (Ediciones Coyoacán, 2007) y Crítica del multiculturalismo, resemantización de la multiculturalidad (Plaza y Valdés, 2010). Sus principales líneas de investigación son la filosofía política, la hermenéutica y la filosofía de la cultura. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1, actualmente es director del Departamento de Filosofía en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

 
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