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México ante la era de Trump: Desafíos y oportunidades • Examen

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Gracias, Mr. Trump

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21_trump_mexico_ibero50.pngILAN STAVANS

Ensayista y traductor, nacido en México en 1961, tiene la cátedra Lewis-Sebring de culturas latina y latinoamericana en el Amherst College de Massachusetts y es director de RestlessBooks. Entre sus libros en castellano están Lengua fresca: Antología personal (FCE, 2014) y El Quijote: La novela y el mundo (Semana, 2015). Es también autor de un diccionario de spanglish y del tratado La invención del amor. Con el sello del Fondo de Cultura Económica, en 2013 publicó su novela autobiográfica Palabras prestadas, y en 2015 la antología Los mejores sonetos de la lengua castellana. Con el historiador chileno Iván Jaksić, en 2011 publicó el libro- debate ¿Qué es la hispanidad? (FCE), y con el escritor mexicano Juan Villoro publicó, en 2014, el libro-diálogo El ojo en la nuca (Anagrama). Ha traducido al español a William Shakespeare y Emily Dickinson, y al inglés a Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Juan Rulfo. Su obra, adaptada al cine, la radio y la televisión, ha sido traducida a una veintena de idiomas y galardonada con diversos premios internacionales, entre ellos el Rubén Darío y el Latino Literature Prize.

 

Hoy en los Estados Unidos uno tiene la impresión que el modelo de democracia pluralista que a lo largo de dos siglos había sido emulada en toda el orbe ha pasado a ser una olvidable república bananera.

Gracias, Mr. Trump. Usted es un dictador irracional hecho a la medida de Perón y Pinochet. Reacio a la historia y a la ciencia, usted se ha rodeado de un círculo de asesores ignorantes y ha convertido a sus familiares y súbditos en un ejemplo supremo de corrupción nepotista.

El diámetro de su conciencia es de 18 hectáreas, que es la extensión que cubre la reja de la Casa Blanca. Salir de allí –acercarse a los millones que lo aborrecen– es entrar en tierra pantanosa.

Entre otras cosas, esto hace que usted se resista a volver a su casa en la Quinta Avenida de Manhattan. Claro que este es un detalle irrelevante, porque ¿cuántas casas tiene? Da lo mismo una más o una menos.

Los republicanos se han hincado vergonzosamente ante usted. Hacen lo que usted les dice porque, como todo mal gobernante, están enamorados del poder y olvidan los principios que los llevaron a optar por esa carrera. No me cabe duda de que terminarán arrepintiéndose, Mr. Trump. A varios meses de su inauguración, se deja sentir en el país una fuerza opositora entre aquellos que creen que el desmantelamiento del sistema médico que construyó Obama y que usted ha declarado una farsa es el principio del final.

Recuerde que la gloria de los déspotas siempre es momentánea. Viven y mueren en el presente. Tarde o temprano terminan en el muladar.

 

Usted tiene el vocabulario de un adolescente. Su conocimiento del pasado es mínimo. ¿Acaso no dijo que Andrew Jackson se opuso a la guerra civil? Válgame Dios: Jackson murió varios años antes de que se iniciara el conflicto.

De su propia boca se sabe que duerme poco, regularmente come hamburguesas de McDonald’s y que es funcionalmente iletrado, es decir, que en su vida ha leído no más de tres libros, uno de ellos el que usted supuestamente escribió. Además, a cada rato pierde la paciencia y le gusta ser impredecible.

Pasa horas viendo televisión, en especial programas sobre sus hazañas. Tergiversa los hechos y le gusta jugar con sus soldaditos, amenazando a cada rato con desencadenar un conflicto nuclear. De su visión de la diplomacia internacional basta afirmar que sigue una fórmula básica: “El individualismo es la filosofía del ganador”.

Su arte es el de la manipulación, sobre todo ante políticos débiles como Enrique Peña Nieto, que en realidad nunca debió ser elegido. (¿Ha habido un presidente mexicano fuerte en los últimos cincuenta años?). En suma, es un prototipo del norteamericano arrogante y tempestuoso.

¿Tiene usted imaginación, Mr. Trump? ¿Entiende que la vida es un diálogo, no un monólogo?

Pero no todo es desgracia. Le debemos a usted el ánimo activista que ha resurgido como un huracán en el país. Hay marchas por doquier. Los medios de comunicación han abandonado toda apariencia de objetividad. Las demandas legales en respuesta a

 
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