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México ante la era de Trump: Desafíos y oportunidades • Examen

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Dreamers: La deuda de dos países con sus jóvenes

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c_ibero50_trump_mexico.pngEILEEN TRUAX

Periodista mexicana radicada en Los Ángeles, California, especializada en inmigración, política y relación México-Estados Unidos. Sus textos se han publicado en los diarios Hoy Los Ángeles, El Universal, Reforma y Milenio, y en las revistas Proceso, Gatopardo, Newsweek en Español y Ñ, entre otras. Es autora del libro Dreamers, la lucha de una generación por su sueño americano (Océano, 2013; Beacon Press, 2015). Su próximo libro sobre asilo político en Estados Unidos será publicado en enero de 2018 (Verso). Actualmente trabaja en proyectos sobre mexicanos y resistencia en la era Trump, y sobre jóvenes inmigrantes en España.

 

Mario Alberto subió al estrado a paso firme, portando con orgullo su toga y birrete de graduado. En el salón que albergaba a unas 300 personas, se encontraban sus compañeros de generación de la Universidad de California San Diego, aunque no todos. Éste era el segundo evento de graduación para ellos, la Raza Graduation; una ceremonia alterna, más íntima y con menos asistentes, que tradicionalmente organizan en algunas universidades de Estados Unidos los estudiantes de origen latino, mayoritariamente mexicanos, cuyo objetivo es agradecer a sus familias el sacrificio que han hecho para enviarlos a la universidad.

  Esta ceremonia tiene un significado particular porque para muchos jóvenes latinos ir a la universidad es un reto, sobre todo si se encuentran en el país en una situación migratoria irregular. En Estados Unidos la educación superior tiene un costo promedio superior a los 30 mil dólares al año; quienes no cuentan con el dinero necesario para pagarla –la gran mayoría de los estudiantes–, echan mano de apoyos financieros que el gobierno proporciona para poder cursar una carrera. Sin embargo, los jóvenes que son indocumentados no pueden acceder a estos apoyos aunque hayan vivido, crecido y estudiado la mayor parte de su vida en este

 

país. Si deciden estudiar una carrera universitaria deben pagar cuotas aún más elevadas porque pagan como extranjeros; la mayoría de las veces estos montos están fuera del alcance de la familia y la educación superior deja de ser una opción. Muchos chicos terminan trabajando en algún restaurante de comida rápida o dedicándose a una actividad que norequieredepreparaciónprofesional,einclusolos que logran graduarse encuentran dificultades para encontrar empleo por su estatus indocumentado.

  Existen en Estados Unidos alrededor de dos millones de jóvenes en esta situación. Se les conoce de manera genérica como Dreamers, debido a una iniciativa de ley presentada en el Congreso de Estados Unidos en el año 2001, conocida como DREAM Act. La propuesta establece que los jóvenes menores de 30 años que se encuentren en el país de manera irregular, que hayan llegado siendo menores de 16 años y hayan vivido en él por lo menos durante cinco años, pueden obtener una residencia temporal, con un camino a la ciudadanía estadounidense. En los últimos 16 años la propuesta ha sido presentada en el pleno del Congreso en cinco ocasiones, sin que hasta ahora se haya convertido en ley.

  Aunque un gran número de Dreamers dejan de estudiar, quienes continúan lo hacen gracias a un importante sacrificio personal y familiar; todos aportan para que el joven estudie. Es entonces que eventos como la Raza Graduation cobran su significado esencial.

 
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