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Educación indígena superior con justicia social El ISIA y el respeto a las lenguas indígenas Dos testimonios

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Mi nombre es Simón Martínez Morales. Nací el 16 de mayo de 1992 en una pequeña comunidad: Santa Cruz Condoy, municipio de San Miguel Quetzaltepec, Mixe, Oaxaca. Mis padres son Epifanio Martínez Hernández y Celia Morales Flores, quienes solamente lograron terminar la primaria. Soy el segundo hijo, después de Honorato de 29 años, y mis hermanos menores son Uriel y Sonia Blanca, de 15 y 9, respectivamente. Mi hermano mayor, después de concluir sus estudios de secundaria se enfiló a la milicia donde sigue desempeñándose. Uriel concluyó su primaria y, por sus dificultades de aprendizaje, mis padres decidieron no inscribirlo a la secundaria. Sonia se encuentra en cuarto grado de la escuela primaria bilingüe de la comunidad.

 Afortunadamente nací en una comunidad donde aprendí a hablar ayuuk como primera lengua, y el castellano lo fui aprendiendo en la escuela. Mis profesores de la escuela primaria, en su mayoría hablantes de la lengua ayuuk, permitían que respondiéramos sus preguntas en ayuuk. El ejercicio era meramente de traducción simultánea: ellos explicaban en lengua castellana y todos respondíamos en ayuuk; leíamos los textos y cada vez que nos hacían preguntas, respondíamos en ayuuk; si alguien respondía en castellano, el resto del grupo se reía.

 Lo complicado fue en la telesecundaria. Tuve profesores y profesoras que no hablaban la lengua ayuuk. El esfuerzo fue mayor para la expresión de dudas, preguntas y comentarios. Posteriormente me inscribí al Bachillerato Integral Comunitario en Santa María Alotopec y la experiencia fue totalmente distinta, revisábamos temas de identidad y valores comunitarios, leíamos y escribíamos en lengua ayuuk, y aprendimos historia local y regional. Este proceso formativo me ayudó a fortalecer mi identidad como ayuuk ja’ay, desarrollar habilidades de lectoescritura ayuuk y entender algunos procesos históricos de mi cultura. Gracias a esta experiencia formativa, después la repliqué en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), donde laboré dos años como

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