Equidad de género: una deuda histórica • examen

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  25_liberados_del_temor.jpgLa pretensión, proclamada en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de un mundo libre de temor y de la miseria implica la eliminación de toda forma de violencia. Entre éstas, se encuentra la erradicación de la violencia contra las mujeres, la cual se presenta de múltiples formas y se legitima por ideologías que subordinan a las mujeres, las invisibilizan y validan el uso de la violencia en su contra. Esta violencia también tiene lugar cuando se impide a las mujeres decidir libremente en cuestiones relativas a su sexualidad por medio de la coerción y la discriminación.

  Efectivamente, ha habido avances en las luchas de las mujeres para exigir y gozar de sus derechos. Entre éstos, se incluyen el derecho a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra ellas. Dos instrumentos jurídicos establecen las obligaciones del Estado en cuanto a la violencia contra las mujeres: en el ámbito universal, está la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y, en el ámbito interamericano, la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Convención de Belém do Pará).

 En México, muchos han sido los esfuerzos históricos para combatir la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar. Dichos esfuerzos fueron necesarios porque, precisamente, las niñas y las mujeres son las principales víctimas de la violencia dentro del espacio del hogar. Sin embargo, la 

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