Equidad de género: una deuda histórica • examen

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Del trabajo en la casa a la doble jornada

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  Las tareas que las mujeres deben realizar dentro del hogar en muchos casos afectan su participación en el mercado laboral. La inserción de las mujeres al mercado laboral frecuentemente se da de manera precaria puesto que las necesidades de la vida familiar dificultan el acceso a trabajos demandantes y obstaculizan la movilidad laboral.

  El hecho de que las mujeres hayan aumentado su participación en el mercado laboral al mismo tiempo que mantienen la responsabilidad del trabajo doméstico es lo que se ha denominado en la literatura como la doble carga de trabajo. Sin duda esta condición explica que en casi todos los hogares las mujeres dispongan de una menor cantidad de horas para la recreación en comparación con los hombres (17.3 contra 20.3). Esta situación se repite en distintos tipos de hogares analizados, con la excepción de aquellos en donde los miembros son corresidentes (Santoyo y Pacheco, 2014).

 Normalmente se considera que la participación femenina en el mercado laboral posibilita que las mujeres intervengan de manera más equitativa en el ámbito económico, ganando mayor independencia y empoderamiento. Paradójicamente, cuando el acceso al mercado laboral no va acompañado de un quebrantamiento de las normas que establecen que las mujeres son las únicas responsables del trabajo doméstico, las mujeres se ubican en una situación de desventaja, en donde la posibilidad de acceder a una mejor calidad de vida se ve mermada. Por una parte, las responsabilidades domésticas limitan el tipo de trabajo al que pueden acceder. Por otra parte, el exceso de horas de trabajo que se acumula al sumar el trabajo doméstico con el trabajo en el mercado crea una situación que compromete el bienestar de las mujeres al coartar el acceso adecuado al tiempo para actividades primordiales como son las personales y las de recreación, limitando sus posibilidades de desarrollo personal.

   La falta de tiempo de recreación puede incluso constituir
una violación a un derecho humano. De acuerdo al artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”. A su vez, no se debe de perder de vista que la recreación es un fenómeno

 

complejo, una dimensión de la vida que adquiere significados múltiples (Molina, 2015). Claramente las normas y prácticas sociales dan un significado específico al tipo de esparcimiento al que pueden acceder las personas de acuerdo a su sexo y a su condición social. Obviamente también el nivel socioeconómico tiene un papel fundamental en el tipo y cantidad de actividades recreativas a las que se puede tener acceso.

   Es muy importante estudiar los determinantes del tiempo de recreación de las personas de acuerdo a su pertenencia social, su nivel educativo, su lugar de residencia, etcétera, para poder generar políticas públicas que lo fomenten. Mientras que se logran resultados más específicos, los hallazgos que se han presentado hasta ahora en la literatura apuntan a la necesidad de promover una mejor distribución de las tareas domésticas para lograr un mayor bienestar de las mujeres en particular y de todos los miembros del hogar

BIBLIOGRAFÍA CITADA
Becker, G. (1993). A treatise on the family, Boston: Harvard University Press.Inmujeres. (2005). Pobreza, género y uso del tiempo, México: Instituto Nacional de las Mujeres. 

Molina, G. (7 de julio de 2015). Los múltiples significados de la recreación y el
esparcimiento. Obtenido de Funlibre, sitio del Centro de documentación Virtual en Recreación: http://www.redcreacion.org/documentos/congreso9/GMolina.
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Parker, S. W., y Pederzini, C. (2000). “Género y educación en México”. Estudios Demográficos y Urbanos, vol. 15, núm.1.

Pedrero, M. (2014). “Importancia del trabajo no remunerado: medición y valoración mediante las encuestas de uso del tiempo”, en B. García, y E.

Pacheco, Uso del tiempo y trabajo no remunerado en México (pp. 53-114), México, El Colegio de México.

Pedrero, M. (2004). “Género, trabajo doméstico y extradoméstico en México. Una estimación del valor económico del trabajo doméstico”, Estudios demográficos y urbanos, pp. 413-446.
Rivero, E., y Hernández Jabalera, A. (2015). “No todo el tiempo es igual:

variaciones en los patrones del uso del tiempo en México”. En B. García y E.
Pacheco, Uso del tiempo y trabajo no remunerado en México (pp. 221-259).
México: El Colegio de México, ONU Mujeres, Instituto Nacional de las Mujeres.
Santoyo, L., y Pacheco, E. (2014). “El uso del tiempo de las personas en
México según tipo de hogar: una expresión de las desigualdades de género”,
en B. García, y E. Pacheco, Uso del tiempo y trabajo no remunerado en
México (pp. 171-219). México: El Colegio de México.

 

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