Equidad de género: una deuda histórica • examen

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Visibilizando nexos entre la migración y la economía social y solidaria con perspectiva de género

 

la vida diaria, como es el cuidado de otras personas (niños, ancianos o enfermos), dejando en su país a sus propios hijos al cuidado de alguien más. De esta forma articulan un sistema conocido como “cadenas globales de cuidado” que perpetúa el rol de género de las mujeres como cuidadoras y limpiadoras, a cargo de las labores del hogar. Como ejemplo de ello, en México, los hombres dedican en promedio 3.44 horas a la semana a la limpieza de la vivienda, mientras que las mujeres lo hacen 9.29 horas; en cuanto al cuidado de los niños y otros miembros del hogar, los hombres dedican 8.57 horas a la semana en promedio y las mujeres 13.72 horas.15

  ¿No habría alguna opción para ir mejorando las condiciones de vida de los y las migrantes; de los hombres y de las mujeres, independientemente de su preferencia sexual, origen, edad, nacionalidad o de sus capacidades? Los recientes estudios en varios países, entre otros, europeos, canadiense o latinoamericanos, muestran que una opción viable es la economía social y solidaria.16

   Pero ¿qué es la economía social y solidaria (ESS)? Es un proceso de perfil organizativo gestionado por organizaciones y empresas, cuyo objetivo es la construcción de una economía centrada en las personas, quienes adquieren las habilidades, capacidades y herramientas para subordinar y conciliar la rentabilidad económica con la utilidad social. Su esencia es la libre adhesión; la gestión colectiva, democrática y participativa; no tener fin de lucro o de manera

 

limitada; las acciones guiadas por los principios de solidaridad17 y de responsabilidad; así como la utilidad colectiva o social del proyecto.

   La ESS, al tener como objetivo al ser humano, implícitamente está asumiendo la responsabilidad de mejorar las condiciones de vida de una forma u otra de las personas, tanto en zonas urbanas como rurales, con un énfasis especia en la población con mayores desventajas sociales, como las mujeres, a causa de la discriminación estructural en la que se encuentran. Las cooperativas son un ejemplo de un modelo de organización de la ESS que está presente alrededor del mundo en prácticamente todos los sectores de la economía y, en su conjunto, contribuye a la economía nacional de manera significativa. Más de un billón de personas en el mundo son miembros de cooperativas, incluyendo migrantes y sus familias18. La OIT y la Alianza Cooperativa Internacional19 han estado examinando la contribución de esta forma de organización en la lucha contra el desempleo, la injusticia y las desigualdades en el mercado de trabajo. Como principales aportes, han enfatizado que las cooperativas han mejorado las condiciones de vida de las y los trabajadores migrantes y de sus familias por décadas ya que les brindan un espacio para empoderarse a través de ingresos y trabajo, así como un acceso asequible a bienes y servicios a través de su participación. Además, esas cooperativas permiten la integración económica, social y cultural20.

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