Equidad de género: una deuda histórica • examen

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Teología feminista de la liberación

 

teologia_de_la_liberacion.jpgcer un diálogo metodológico y la articulación de las teorías de género abarcando nuevos campos de reflexión. La TFLL ha tomado un rumbo muy concreto a través del campo epistemológico intercultural como una propuesta de la reflexión teológica ecofeminista desde la ecosofía como nueva categoría epistémica.


Teología ecofeminista de la liberación

   La ecología y el feminismo, según Alicia Puleo, serán los dos movimientos sociales más importantes del siglo XXI13. Es importante  mencionar que el ecofeminismo surge en la década del setenta, junto con los demás movimientos de emancipación de las mujeres, y el término es acuñado por Françoise d’Eaubonne14, y “su finalidad más importante es el cambio de relaciones entre
mujeres y hombres, y de los seres humanos con el ecosistema”.15

 

   Actualmente no se puede hablar de ecofeminismo, sino de ecofeminismos, pero no haré una historia ni una cronología de su origen; aquí sólo mencionaré el desarrollo que ésta ha tenido en el llamado Tercer Mundo, pues es donde se ubica mi reflexión: concretamente en América Latina. Así que aunque el ecofeminismo surgió en Francia y se desarrolló más ampliamente en el mundo anglosajón como afirma Alicia Puleo16, éste ha cobrado mayor fuerza en los países del Sur, pues es donde se ubican las poblaciones más empobrecidas y amenazadas de nuestro planeta, gracias al “modelo de desarrollo” que está acabando con los ecosistemas y con la vida de los más pobres.

 

 Las corrientes ecofeministas que surgieron son: 1) los ecofeminismos clásicos o ecofeminismos del Norte en 1970, representado por Mary Daly, quien denuncia una sociedad con un modelo de civilización falocéntrico17 que es ecológicamente insostenible; 2) en 1980, los ecofeminismos espiritualistas representados por Vandana Shiva, quien hace una crítica al desarrollo técnico occidental y a su tendencia colonizadora, y le llama “mal desarrollo” porque se fundamenta en los postulados patriarcales de la homogeneidad, dominación y centralización que constituyen la base de los modelos de desarrollo dominantes; 3) en 1990 los ecofeminismos constructivistas, representados por Bina Agarwal, quien se orienta más a tomar medidas prácticas y concretas para la prevención del desastre ecológico; y Val Plumwood quien propone un trabajo de deconstrucción de las realidades patriarcales, dominadoras y excluyentes, así como de los dualismos jerárquicos, y ve esto no como una esencia, sino como un fenómeno histórico, como una construcción.

 

Dentro del grupo de los ecofeminismos espiritualistas algunas pensadoras ubican también al ecofeminismo latinoamerican representado por Ivone Gebara. El pensamiento teológico ecofeminista de Ivone Gebara se fundamenta en una ética de ecojusticia que se ubica entre el marco de la teología de la liberación y la teología feminista de la liberación en América Latina. Este movimiento se ha extendido a lo largo de Chile, Brasil, México, Uruguay, Argentina, Bolivia, Perú y Venezuela.

   El ecofeminismo latinoamericano, representado por Ivone Gebara, y el ecofeminismo de Vandana Shiva, en la India, coinciden en denunciar que “los países industrializados del Primer Mundo utilizan abusivamente los recursos naturales de los países pobres y han convertido a éstos en basureros para depositar sus residuos. Los países industrializados afectan la vida de los ecosistemas y como resultado por la guerra de la acumulación de recursos generan millones de pobres. Sus víctimas más frecuentes son los más débiles: niños, mujeres, poblaciones indígenas, poblaciones de origen afro y la naturaleza”.18

  Sin embargo, pienso que el ecofeminismo latinoamericano se diferencia del ecofeminismo de Vandana Shiva en dos aspectos: por un lado, es una postura de carácter político crítico que cuestiona la dominación patriarcal, y es una lucha antirracista, antielitista, antisexista, antiantropocéntrica. Por otro lado, n trata de poner a las mujeres como las principales “cuidadoras o salvadoras” del medioambiente, porque sería dejar a la mujer en el mismo rol patriarcal de cuidadoras, sino que utiliza las categorías y teorías de género para, desde ellas, contribuir con nuevo aporte epistemológico.

 

  En este sentido no es posible ubicar al ecofeminismo latinoamericano en la categoría de espiritualista o idealista desde una visión del Primer Mundo. Tampoco puede afirmarse que uno sea más práctico o mejor que otro. Lo que sí creo es que el ecofeminismo latinoamericano desde su aporte teológico puede ser un nuevo paradigma ético-político en el que, como asegura Alicia Puleo, “nuestra autoconciencia como especie humana ha de avanzar hacia la igualdad de mujeres y hombres en tanto partícipes no sólo de la cultura, sino también de la naturaleza”.19


  Otro de los aportes importantes del ecofeminismo latinoamericano consiste en el cambio de visión de la antropología cristiana de carácter dualista, ya que propone abandonar la idea del Dios dominador por la comprensión de la trascendencia como real inmanencia en las realidades que nos rodean. El misterio está inmerso en un todo al cual pertenecemos y en el que somos interdependientes unos de otros. La teología ecofeminista latinoamericana además de reconocer que existe una conexión político-ideológica entre la dominación de las mujeres y la naturaleza, también trata de dar respuesta a la situación de crisis que vive el planeta por la devastación que proviene de un mismo sistema patriarcal, el cual se fundamenta en el poder “sobre”.

   Uno de los más importantes y principales aportes de la teología ecofeminista es la propuesta epistemológica, pues de acuerdo a Ivone Gebara la tarea epistemológica consiste en mostrar que el conocimiento, en el sentido religioso, puede ser un camino de justicia y amor, pero también de sumisión e injusticia.20 Y siguiendo esta premisa, una de las formas de dominio y exclusión que han sufrido las mujeres radica en la imposibilidad de tener acceso al conocimiento, de tal manera que éste se ha caracterizado por ser androcéntrico y patriarcal. La propuesta epistemológica de la teología ecofeminista consiste justo en evidenciar el

 
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