Equidad de género: una deuda histórica • ensayo

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La reivindicación de las mujeres por la literatura

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poder patriarcal, provenga éste de cualquiera de los estratos sociales o de los pueblos indígenas de una región de Chiapas, clara referencia a la propia historia de Rosario Castellanos, así como a su convivencia con los tzeltales y el mundo maravilloso nacido de la tradición y mitos que su nana le relata con los que la niña y la escritora pueden rescatarse. Nellie Campobello (1909-1986), la única escritora que se agrupa entre los novelistas de la Revolución Mexicana, pero injustamente ignorada, en su novela Las manos de mamá exalta la figura de su madre real, ficcionalizándola poéticamente, como una mujer liberada, amante de los revolucionarios a quienes protegía y acogía en su casa, curaba sus heridas, escuchaba, fumando con ellos, sus penas, los consolaba y llegaba a sostener amoríos fugaces ya que tenían que reincorporarse a las filas. Se presenta como una mujer valiente, luchadora, fuerte, que ejerce su sexualidad, tiene varios hijos a los que cuida y protege celosamente, y no depende de hombre alguno.

    Elena Garro (1916-1988) en Los recuerdos del porvenir, crea dos personajes femeninos: Julia e Isabel. Ambas rebeldes y quienes, a pesar de las restricciones patriarcales, cumplen su deseos y se autorreivindican, una huyendo con su amante, la otra haciéndose amante del “enemigo”.

 

     Tendría que mencionar a muchas escritoras más, pero debido a su juventud, concluiré con una nota acerca de autoras nacidas en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado. Muchas de ellas escriben de manera cruda, incluso con un lenguaje que antes sólo se consideraba “masculino”, y crean personajes femeninos jóvenes quienes a pesar de igualarse a los hombres, por lo general son discriminadas, vejadas, violadas, secuestradas, obligadas a trabajar en la prostitución, no pueden disponer de su cuerpo libremente, se suicidan o terminan siendo asesinadas. Se trata de una defensa y denuncia, desde la literatura, de la condición que padecen muchas, no todas las mujeres, en este momento debido a circunstancias políticas, económicas, laborales, religiosas, sociales, artísticas y en general culturales en lo público y lo privado.

     De este modo, las escritoras se reivindican como tales, lo hacen también con sus personajes femeninos a manera de denuncia y realizan diversas propuestas que van generando poco a poco un discurso reivindicativo sostenido, político y autoafirmante.

1 Virginia Woolf, Las mujeres y la literatura, selección y prólogo de Michèlle
Barrett, traducción de Andrés Bosch, Lumen, Barcelona, 1981. Título
original en inglés: Women and Writing, pp. 64-65.

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