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La Ironia como estrategia artística de resistencia
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La ironía como

estrategia

de resistencia

Nota de presentación

Marian de Abiega

Acercarse a las producciones artísticas para intentar dar cuenta de la condición de lo con­temporáneo, sin caer en esencialismos, implica preguntarse por los diversos modos de relación entre el arte y la vida a partir del distanciamiento crítico que posibilita la misma obra de arte. La relación entre la teoría y la práctica artísticas es algo que han subrayado autores como Yve-Alain Bois —proponiendo a la pintura como un modelo teórico1—, Georges Didi-Huberman —exhortando a “imaginar teoría” en vez de teorizar sobre las imágenes2—y Linda Hutcheon que hace “una petición de teoría como una respuesta a las realidades estéticas”. 3 Todos ellos coinciden en que la teoría tiene que derivar de, y no ser impuesta sobre la obra de arte; en este sentido es que la obra es considerada como portadora de la teoría desde donde ser abordada.

     El interés por el modo de relación irónica y paródica que ponen en marcha muchas de las producciones artísticas contemporáneas es, específicamente en cuanto al complejo sistema de enunciación —que implica una auto-reflexividad— y que pone en perspectiva su relación con la historia y la historia del arte, así como también con el Otro y con la insti­tución misma. La ironía es a la vez una estrategia crítica y un síntoma de lo contemporáneo y necesita ser desmenuzada en tres registros específicos. Primero, la relación que construye con el pasado que podría pensarse —o no— como nostálgica, ya que a la vez que dibuja una continuidad con modos anteriores, su acento es en cuanto a las diferencias y no a lascoincidencias en esta relación. Segundo, su condición de “trasgresión autorizada” que le concede la coartada estética y que la introduce en una tradición de cesura en la historia del arte. Y tercero, la necesaria plataforma contextual que permite la coincidencia entre el codificador y decodificador de la ironía.

     Mi relación de amor y odio hacia la producción artística contemporánea tiene que ver con esta impresión de que el arte algunas veces expone los juegos de poder y otras muestra una ambigüedad cómplice ante problemáticas sociales y políticas que son intrínsecas al contexto al que pertenece. El interés por el papel del arte como constructor de mundo —y no de ideología— me ha llevado a analizar el discurso, que está implícito tanto en la técnica y materialidad de las piezas, como el contenido que existe en la estructura de las mismas; y es en este sentido que percibo la importancia y efectividad de los modos poéticos irónicos que articulan un extrañamiento de lo cotidiano, a la manera que Italo Calvino distingue en la literatura: “El humor es lo cómico que ha perdido su pesadez corpórea y pone en duda el yo y el mundo y toda la red de relaciones que lo constituyen”. 4

     La ironía es una estrategia fundamental para poéticas como el “arte de apropiación”, el “arte feminista” y la llamada “crítica institucional” al momento de abordar problemas estéticos y políticos. El proceder irónico en las producciones artísticas también ha sido de 

 

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1 Bois Yve-Alain, Painting as Model, Londres, mit Press, 1993.

2 Didi-Huberman, Georges, Confronting Images: questioning the ends of a certain History of Art, Pennsylvania, Pennsylvania State University Press, 2005.

3 Hutcheon, Linda, A Theory of Parody, The Teachings of Twentieth-Century Art Forms. Illinois, University of Illinois Press, 1985.
















4 Calvino Italo. “Levedad”, en Seis propuestas para el próximo milenio, Madrid, Siruela, 1998.


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