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Jesús Barrientos Mora

Tratar sobre temas tipográficos es adentrarnos en terrenos de lingüística, comunicación, escritura, historia, semiótica, y muchas otras tantas áreas que aparentemente tienen poco que ver con las activi- dades del diseño gráfico. Esta declaración no debe tomarse como un intento de limitar los alcances de los diseñadores, procura más bien mostrar a la tipografía como un campo semántico que no es exclusivo de los mismos.

   La tipografía es una herramienta elemental para la actividad del diseño, pues las cualidades formales y contenidos semánticos que reposan en ésta le con- vierten en candidato ideal para considerarle como la unidad mínima de composición; dado que su actividad primordial es la representación figurativa de letras, es relativamente fácil construir un mensaje concreto al ser expresado por escrito.

   Francisco Calles, en su ensayo Tipografílicos vs. tipografóbicos (2007: 33), menciona que las formas tipográficas se encuentran consuetudinariamente, de tal forma, que el público que las emplea rara vez se detiene a pensar en ellas. Sostiene que: “Nada es tan habitual y ordinario en nuestra vida cotidia- na, tan presente y obvio, como la tipografía. Nos son tan comunes los signos tipográficos que a menudo los olvidamos [...] la tipografía como una expre- sión del pensamiento, afirma Ong (1999), permite representar gráfica y mecánicamente el lenguaje; transforma el significado de las palabras, aumenta la potencialidad del lenguaje casi ilimitadamente y da una nueva estructura al pensamiento”.

 

   Para enseñar tipografía al diseñador gráfico en formación, se debe hacer conciencia de que la tipografía, entonces, es también tema de lingüistas, correctores de estilo, editores, y principalmente de usuarios (lectores, auditorio o público); es algo mucho más complejo de aprehender que simple- mente aprenderse unos cuantos nombres de fuentes, algunos apellidos de diseñadores, hacerse fan de Helvetica, y odiar Comic Sans.

   Incluso podemos afirmar que el amor desmedido a una fuente (o el odio) es señal inequívoca de estar ante un diseñador inexperto, que probablemente sigue y persigue una moda con tal de obtener aceptación entre sus colegas.

   El material tipográfico permite al diseñador enfatizar las intenciones de la redacción, profundizar el significado de las palabras y establecer vínculos conceptuales entre autor y lector. En la actualidad, contamos con un sinfín de opciones para elegir elementos de composición tipográfica, y es que tenemos a la mano material de diversa procedencia, ya sean fuentes de sistema pre-instaladas en el equipo donde trabajamos, fuentes propias de la paquetería que empleamos, fuentes gratuitas o de licencia ad- quirida descargadas de internet.

   Sin embargo, esta aparente facilidad y amplia variedad de opciones no siempre se encontraron en las artes gráficas; la actividad que hoy en día estamos acostumbrados a ejercer en diversos oficios desvinculados entre sí, originalmente se considera- ban dentro del mismo trabajo. Hoy, para obtener

Una concisa clasificación del material tipográfico para el diseñador gráfico• 67
Jesús Barrientos Mora. Didac 66 (2015): 67-72

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